jueves, 19 de junio de 2014


Dime, ¿cómo podemos estar tan cegados a veces? ¿cómo podemos no ser capaces de ver lo que ahora mismo a mis ojos es lo más importante en nuestras vidas?
Vengo corriendo, con lágrimas en los ojos a desahogarme escribiendo todo lo que ahora mismo me estaba aprisionando el pecho. A escupir la angustia. Angustia de no entender absolutamente nada y sentirme completamente alienada en este mundo.
Tengo entendido que pertenezco a la raza humana, y que ésta se distingue de cualquier otro ser vivo, de cualquier otro animal, en el hecho de que somos seres sociales y racionales. Tengo entendido también que ser racionales quiere decir que a diferencia de otras especies nosotros no nos guiamos por instintos lo que hace posible la segunda característica, el ser seres sociales. Sí, pues la capacidad de razonar, de ver más allá del momento presente y de controlar nuestros impulsos naturales (como podría ser el hecho de comernos los unos a los otros si tenemos hambre y hay una persona hecha de carne y hueso delante) nos deja ver las innumerables ventajas que a largo plazo (y no tan largo) conlleva el crear y vivir en una sociedad. Entiendo por sociedad un grupo que formamos todos los de nuestra especie con el fin de trabajar juntos para prosperar, protegernos y cuidar los unos de los otros garantizando y con creces un índice de supervivencia infinitamente mayor que el que tendríamos si viviésemos como seres aislados e individuales.
Hasta aquí podemos estar todos de acuerdo pues esto está más que comprobado y sin embargo ahora miramos a nuestro al rededor y nada cuadra.
Nosotros mismos decidimos dividirnos y agruparnos pues es lógicamente más fácil la organización de esta manera. Ya sea en continentes, países, ciudades, grupos sociales, familias etc. Sin embargo, ¿no deberíamos establecer la prioridad de especie a la de grupo? Quiero decir, en momentos de verdadera crisis, ¿no tendría sentido que dejásemos a un lado estas agrupaciones y mirásemos por todo ser humano haciendo lo posible por ayudar a aquellos con los que hemos decidido formar una alianza y vivir en sociedad? Pues al parecer no, y nos vemos obligados a ver continuas guerras entre personas humanas que piensan que no se deben nada por el hecho de ocupar territorios diferentes.
Nosotros mismos creamos sistemas para organizar los bienes materiales y para su distribución porque de igual manera pensamos que esto nos ayudaría a todos. Por supuesto que hoy en día casi todos somos capaces de comprender la necesidad de este sistema (quitando algún bogante de la anarquía y similares). Y sin embargo, cuando el sistema se colapsa, cuando su principal fin (supuestamente hacer llegar a absolutamente todos bienes que garanticen la supervivencia como es, sin ir más lejos, alimento) no se cumple, cuando está fallando en su propósito, no somos capaces de desobedecer nuestras propias normas. Seguimos fieles a un sistema que pusimos con el fin de que todo el mundo tuviera de todo aunque no esté funcionando. Dime, ¿por qué no somos capaces de ver que las cosas no están saliendo bien y que hay que cambiar? ¿por qué seguimos anclados a nuestras propias cadenas?
A veces pienso, a la mierda con el dinero, cojamos toda la comida del mundo y repartámosla entre todos equitativamente. Todos tendremos de todo, es fácil. Cómo decía Galeano, no habrá gente muriendo de hambre porque no habrá gente muriendo de sobrepeso. Parezco entonces la persona más ilusa y soñadora del mundo, la más insensata porque claro, eso es una utopía. "No es algo sostenible, la gente no se esforzaría ni trabajaría por prosperar del mismo modo si todos vamos a tener los mismos ingresos al final" ... "no es justo".
Lo sé, soy consciente de los contras, de la casi imposibilidad de lo propuesto. Y aun así, aún viéndolo como una utopía, me sigue pareciendo una idea genial. Yo sería feliz, creo que lo sería aunque me repitan constantemente que eso es lo que creo ahora que tengo de todo. Pero de verdad pienso que lo sería si supiese que todos los seres de este mundo están viviendo bien, que a nadie le falta comida y que a nadie se le está yendo la vida porque otros la están desperdiciando y les sobra.
 Y me da igual que penséis que soy una cría que no entiende de nada, creo que estaría genial. Y sé que aunque esto no sea probable mi deseo de que todo el mundo tenga para vivir se acerca mucho más a la racionalidad que vuestra capacidad de ser capaces de conformaros con un mundo en el que sin haber dado más que nadie, tenéis más que muchos.
Creo que a veces incluso me parezco más cuerda yo, llorando por esto, que vosotros siendo capaces de vivir sin a penas remordimientos. Eso, eso sí que me parece una locura. Que seáis capaces de escuchar que millones de personas pierden la vida muy cerca de vosotros y aún así no podáis verlo, no podáis sentirlo. La locura más grande es que no soñéis con un mundo mejor, que seáis capaces de conformaros.