lunes, 29 de octubre de 2012

'Y entre dos oscuridades, un relámpago.'

Quizá la vida sea eso, un fugaz y efímero momento de luz, entre dos grandes oscuridades. De ser así, creo que mi vida no es más que un frustrante y soñador 'ojalá'. Que todo lo que me impide dormir cada noche es el murmuro de esa palabra anhelante. Pero cómo soñadora que estoy destinada a ser, cierro los ojos e imagino que es tan solo un trueno. Trueno que anuncia ese relámpago que está aun por venir, ese momento de luz cegadora que en un futuro (quiza lejano, 'ojala' cercano) llegará. Y saciará mi sed.
Y en este tiempo de truenos, siento en mi una auténtica guerra.
Guerra de esperanza contra miedo.
Miedo de perderte. Perder lo poco que puedo decir que tengo de ti. Perder tus recuerdos, perder la ínfima posibilidad de ser tuya, o de que seas mío quiero decir. Que tuya yo hace tiempo que ya soy. Perder el cariño, perder la ilusión y miedo de pasar a la certeza de haberte perdido. Por completo.
Esperanza, de que un día te encuentre. Esperanza que lucha contra ese miedo y esperanza que me salva de salir a correr en ciertos momentos hacia cualquier otra dirección que no sea la tuya y perderme. y no poder volver a encontrarte. Para quedar escondida supongo de la certeza del rechazo. Esperanza que a pesar de ir ganando y de haber hecho que siga aqui tras estos años, de vez en cuando flaquea y en días como hoy, se siente tan debil. Esperanza que se apoya en los recuerdos que guardo en el baúl del desvan que tengo por mente. En el cariño que guardo bajo llave en el cofre que hay dentro de la caja fuerte que tengo por corazón. Fuerte y cada día más fuerte mientras que este amor no me mate. Por que lo que no te mata te hace fuerte; me gusta pensar.

martes, 23 de octubre de 2012

A tí, ese cuya letra de piso desconozco. Ese que se que es del tercero.

Qué bonito esto de no tenerte, oye. Y anhelarte cada noche. Qué bonito todo esto de que seas un extraño. Y poder inventarte cada día un poquito más. E imaginarte como a un desconocido, construirte una rutina y crearte una historia. Y luego quererte. Creerme que eres todo aquello que yo pienso. Que pases por mi lado,y yo muera por tus huesos.
Aunque, quizá, un día te encuentre y llegue hasta ti. Y estos, tus huesos, no sean más que cenizas de mis deseos. Pero que tan solo quizá, eh.
Nose, siempre me he sentido atraida por la idea de no saber quién eres, y aun así necesitarte. Que tú que ni siquiera me piensas, tengas el poder de hacer que todo cambie.
Que lo establecido deje de ser tan prioritario, que un día 'gris' no duela tanto.
Que soñar no me de miedo, porque te sueño y no te tengo y aún te anhelo.

Mi corazón las lágrimas de tu ausencia no lo oxidan.
Bravo y valiente, cada día late con más fuerza. Con más rabia.
Claro que. Dueles si te vas.
Pero. Entonces yo inspiro, cierro los ojos, y ¡comiencen a rodar,
Acción! Mi corazón voy a sanar.

'Turn around, turn around and fix your eye in my direction, so there is a conection.'

jueves, 11 de octubre de 2012

'Atandome a ti, hallé la libertad.'


Y en aquel mismo septiembre, aquella tarde a escasas semanas de que comenzaran a caer las hojas, cayó el sol. Se escondió bajo el mar, cruzando la línea de meta a la que te empeñabas en llamar horizonte. Y nos dejó sumidos en la noche más cálida con tan solo siete pecas iridescentes en el traslúcido tejado a las que insistías en llamar estrellas.
Bailamos con nuestros cuerpos acompasados al son que marcaban las olas y bajo la luz del faro tú te veías tan hermosa. Bañada en inocencia, guíada por tu ley de vida: "... tan solo hay que dejarse llevar." Tu mirada se escurría entre mis poros como la arena entre las manos y te llevabas, insaciable, todo lo que guardaba dentro. Entonces, tumbados boca arriba, luchamos por recuperar el aliento, como hipnotizados por la luna.
Fue entonces cuando sentí el vacío acariciando mis costillas. Desbordaba ausencia y rebosaba paz. Aquella fue la noche en la que te lo di todo. Mientras la noche se convertía en amanecer ante nosotros comprobé que aquella aurora, después de haberme atado a ti fue cuando más libre jamás me sentí.

sábado, 6 de octubre de 2012

Free falling.

A veces ni siquiera las palabras me llegan. Se quedan tan cortas(...) No sabría como explicarlo y sacarlo fuera, si tan siquiera lo entiendo aquí dentro.
Es algo así como 'revivir el morir'. Sabes ¿aquello de caer? caer en picado, al vacío. Yo ahora mismo caigo, es como saltar de un precipicio, después de haber escalado durante meses una montaña. Pero no piensas en que tires nada por la borda, solo sientes el viento en tu cara, abres los brazos y te dejas llevar sin oponerte al revuelo y caos que sientes en el vientre. Disfrutas el sentir que vuelas sin tener conciencia de lo que ocurre en realidad. Pero de vez en cuando sientes un pinchazo, en la parte sur del ventrículo derecho. Sí, un sitio totalmente minúsculo y remoto de tu cuerpo, pero lo sientes fuerte, agonizante. Tan solo unos segundos, segundos de conciencia en los que recuerdas que no estas volando, sino que caes, caes en picado, después de todo el esfuerzo. Pero aprietas los puños, gritas y lo sacas fuera. Y sigues disfrutando de la caída.
Sabes que algun día llegarás abajo, y caerás duro, caerás fuerte. Pero una vez caes no tienes en tu mano nada que hacer, es tan imposible como oponerse a la gravedad. Así que pensas que lo único que te queda es vivirlo y dejarte inundar por la adrenalina. Aprovechar y dejar el golpe para el final.
¿Luego? Pues tocará subir de nuevo, pero nose supongo que de eso se trata todo esto. La vida es escalar.