lunes, 29 de octubre de 2012

'Y entre dos oscuridades, un relámpago.'

Quizá la vida sea eso, un fugaz y efímero momento de luz, entre dos grandes oscuridades. De ser así, creo que mi vida no es más que un frustrante y soñador 'ojalá'. Que todo lo que me impide dormir cada noche es el murmuro de esa palabra anhelante. Pero cómo soñadora que estoy destinada a ser, cierro los ojos e imagino que es tan solo un trueno. Trueno que anuncia ese relámpago que está aun por venir, ese momento de luz cegadora que en un futuro (quiza lejano, 'ojala' cercano) llegará. Y saciará mi sed.
Y en este tiempo de truenos, siento en mi una auténtica guerra.
Guerra de esperanza contra miedo.
Miedo de perderte. Perder lo poco que puedo decir que tengo de ti. Perder tus recuerdos, perder la ínfima posibilidad de ser tuya, o de que seas mío quiero decir. Que tuya yo hace tiempo que ya soy. Perder el cariño, perder la ilusión y miedo de pasar a la certeza de haberte perdido. Por completo.
Esperanza, de que un día te encuentre. Esperanza que lucha contra ese miedo y esperanza que me salva de salir a correr en ciertos momentos hacia cualquier otra dirección que no sea la tuya y perderme. y no poder volver a encontrarte. Para quedar escondida supongo de la certeza del rechazo. Esperanza que a pesar de ir ganando y de haber hecho que siga aqui tras estos años, de vez en cuando flaquea y en días como hoy, se siente tan debil. Esperanza que se apoya en los recuerdos que guardo en el baúl del desvan que tengo por mente. En el cariño que guardo bajo llave en el cofre que hay dentro de la caja fuerte que tengo por corazón. Fuerte y cada día más fuerte mientras que este amor no me mate. Por que lo que no te mata te hace fuerte; me gusta pensar.

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