Inhalar. Cerrar los ojos y en dos batidas del segundero resumir 365 días e incontables segundos. Exhalar. Volver a respirar y convertir cada recuerdo en energía positiva. Otra vez más y esta convertirlos en fuerza. Una y otra vez. Saciar los pulmones y prepararse para despegar, con energía, con fuerza. El pasado convertirlo en medicina, reservas para un día gris, apoyo para cualquier caída. Regalarle quizás cinco minutos al futuro no más de si quiera medio día. Malgastar un respiro más y economizarlo convirtiéndolo en esperanzas. Ordenar sentimientos o esonderlos apelotonados en un cajón de entradas agotadas. Coger asiento, cerrar los ojos y un último suspiro o quizás un aliento, puede que no vuelvas a respirar ni tan si quiera viento. Borrar, eliminar e intentar olvidar. Hacer limpia de ilusiones, metas y pensamientos. Pasar página y sacar otro papel en blanco. Has llegado, kilómetro 0.
Ahora sigue adelante, camina y ni se te ocurra echar la vista atrás. Eres libre, estas vacío. Uno, dos(caminar); respirar, expirar; pestañear- abrir los ojos, después cerrarlos y descansar. Hoy es el primer día del resto de tu vida y tienes la oportunidad de empezar de cero, no mires atras, todo lo que necesitas, todo lo que de verdad quieres, todo lo que es tuyo y cada recuerdo que desees conservar; todo eso va dentro de tí y jamás puedes dejarlo olvidado en ninguna estación ni tan siquiera bajo aquel asiento del avión. Así que sonrié como si no hubieses perdido ninguna batalla, que tan solo quede en tu boca regusto a felicidad. Aquí empieza todo, que solo quede del pasado experiencia, procura tener prudencia.
Bienvenido a tu presente, bienvenido a tu mundo.
sábado, 29 de octubre de 2011
lunes, 10 de octubre de 2011
Cenicienta es la prueba de que un zapato puede cambiarte la vida.
Fueron tantas las veces que te vi planchar mis camisas mientras arrugabas mi sonrisa. Tantas las veces que barrias el suelo mientras yo deseaba que tus manos barriesen por mi pelo. Llegabas puntual cada lunes y miercoles a las 9 de la mañana, venías a poner un poco de orden pero te ibas dejando un caos mas grande del que ya de por si había. Todo quedaba bien colocado y ajustado en su lugar pero detras de cada detalle se escondía tu recuerdo esperando a que tu marcharas para atacarme. Tu 'buenos días señor' escondido detras del humo de mi pipa sonaba demasiado distante para lo cerca que yo te deseaba. Fue por ello que muchas veces intente contarte a ti todo esto pero cuando conseguía terminar la tostada tu ya habías salido tarareando alguna de tus canciones desde la cocina hacia el salon, siempre tan alegre... Yo levantaba la vista del periódico justo cuando tu te volvias para quitar el polvo a algun libro viejo. Pero de todo esto tu jamás te diste cuenta. Tú, siempre tan despistada, tan alegre en cada pequeño detalle, tan inocente... fueron mil indirectas las que te mandé y aun así mi mujer consiguió enterarse antes que tu. Yo la quería pero tu eras una distracción continua, una escapatoria de la rutinaria vida que llevaba y tan solo un par de días por cada siete. Ahora me pregunto que hubiese sido de nosotros si me hubieses tomado en serio aquellos guiños de ojo, si hubieses estado mas atenta y menos distraida. Quizás invertirías tu tiempo en mi regazo en vez de en el cuello de mis camisas. O quizás hubieses salido corriendo, poniendo fin a mi descanso semanal de la monotonía de mi mujer y esta no hubiese llegado a darse cuenta. Quizas hoy alguna mujer si no tu a la que deseé cada lunes y miércoles, la que fue mia los días restantes de aquellas semanas -estaria hoy conmigo.
lunes, 3 de octubre de 2011
Baje a buscar un bar donde beberme tu ausencia y mi soledad.
Octubre llegaba con sabor a despedida y recuerdos camuflados entre el humo de mi cigarro. Parecía que se hubiese escurrido el tiempo entre caricias para que apenas notasemos como los meses se nos escapaban. Perdimos la noción del tiempo a cambio de hallar un poco de amor. Ahora, cuando ya no me quedas miro tumbada desde mi sillon entre manchas de café ese estúpido reloj colgado de la pared. Desde que te has marchado soy esclava de sus segundos por no poder ser conductora de tus cosquillas ni pintora de tus sonrisas. Ya no soy lectora de tus labios ni fumadora de tu aire, no soy cocinera de tus besos ni detective de tus secretos. Te has ído y has dejado aquí escrito nuestro pasado. Fue aquel día en el que convertimos el amor en literatura al escribirlo en la piel. Aquel en el que lo hicimos arte al dibujar caricias en la espalda. Música al susurrarlo al oído y anatomía al traspasar las fronteras. Estudiamos el amor en todas sus variedades y aprendímos a querer de cada una de las formas. Cuando lo teníamos todo planeado y estabamos listos para la señal, para salir corriendo y llegar más allá de lo escrito entonces se acabó el tiempo. Lo nuestro fue tan efímero que acabamos en el final de nuestro principio sin tiempo a penas para empezar a sentir(lo).
Inerte.
«Ningún verdadero amigo,
ningún familiar realmente querido
—ni siquiera una mascota—
abrió en mí un agujero sin fondo...»
Vivía con esa duda, ¿alguna vez sentiria amor? Su constante miedo a la muerte antes de haber conocido a nadie que le hubiese dejado una huella inborrable la atormentaba cada noche. No había encontrado una sola persona que no tuviera un defecto y no tenía esperanza alguna de hacerlo pero si que buscaba a alguien cuyos defectos quedaran ocultados por todas sus virtudes. Alguien a quien los 'pros' le ganaran a los 'contras'. O alguien que aunque tuviera miles de defectos la hiciera necesitarle, alguien que consiguiera entrar en ella sin que ella lo puediese echar a su antojo. Nada, no había en ella ni un poquito de amor. Buscaba a alguien que puediera hacerla completa y verdaderamente feliz, todo el mundo parecía encontrar a su mitad pero ella... sentía que estaba sola, no había nadie allí afuera que hablase su mismo idioma. Prefería no tener a nadie que tener a alguien que no la entendiese ni ella soportase, pero al parecer hoy en día nadie se puede esconder del mundo y tenía que convivir con todos aquellos 'extraños'.
ningún familiar realmente querido
—ni siquiera una mascota—
abrió en mí un agujero sin fondo...»
Vivía con esa duda, ¿alguna vez sentiria amor? Su constante miedo a la muerte antes de haber conocido a nadie que le hubiese dejado una huella inborrable la atormentaba cada noche. No había encontrado una sola persona que no tuviera un defecto y no tenía esperanza alguna de hacerlo pero si que buscaba a alguien cuyos defectos quedaran ocultados por todas sus virtudes. Alguien a quien los 'pros' le ganaran a los 'contras'. O alguien que aunque tuviera miles de defectos la hiciera necesitarle, alguien que consiguiera entrar en ella sin que ella lo puediese echar a su antojo. Nada, no había en ella ni un poquito de amor. Buscaba a alguien que puediera hacerla completa y verdaderamente feliz, todo el mundo parecía encontrar a su mitad pero ella... sentía que estaba sola, no había nadie allí afuera que hablase su mismo idioma. Prefería no tener a nadie que tener a alguien que no la entendiese ni ella soportase, pero al parecer hoy en día nadie se puede esconder del mundo y tenía que convivir con todos aquellos 'extraños'.
...
La tristeza llega sin avisar, así de repente. Se te cuela entre las costillas y acampa dispuesta a quedarse. A veces incluso sin motivo alguno. Al principio duele, pero poco a poco te haces a ella, te acostumbras. Hay veces en las que piensas que nunca se irá y otras que sabes que es algo pasajero pero aun asi duele como si se te incrustara en el pecho. Te quita las ganas de todo, tan solo te trae recuerdos. O te recuerda cosas que jamas fueron y que sabes que jamas llegaran a ser. Se hace contigo y te roba las palabras. Como todo, pasa. Pero tambien hay una tristeza que no duele, tan solo te conmueve, te apaga. Te hace parar y pensar. Recapacitar.
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