lunes, 3 de octubre de 2011

Baje a buscar un bar donde beberme tu ausencia y mi soledad.


Octubre llegaba con sabor a despedida y recuerdos camuflados entre el humo de mi cigarro. Parecía que se hubiese escurrido el tiempo entre caricias para que apenas notasemos como los meses se nos escapaban. Perdimos la noción del tiempo a cambio de hallar un poco de amor. Ahora, cuando ya no me quedas miro tumbada desde mi sillon entre manchas de café ese estúpido reloj colgado de la pared. Desde que te has marchado soy esclava de sus segundos por no poder ser conductora de tus cosquillas ni pintora de tus sonrisas. Ya no soy lectora de tus labios ni fumadora de tu aire, no soy cocinera de tus besos ni detective de tus secretos. Te has ído y has dejado aquí escrito nuestro pasado. Fue aquel día en el que convertimos el amor en literatura al escribirlo en la piel. Aquel en el que lo hicimos arte al dibujar caricias en la espalda. Música al susurrarlo al oído y anatomía al traspasar las fronteras. Estudiamos el amor en todas sus variedades y aprendímos a querer de cada una de las formas. Cuando lo teníamos todo planeado y estabamos listos para la señal, para salir corriendo y llegar más allá de lo escrito entonces se acabó el tiempo. Lo nuestro fue tan efímero que acabamos en el final de nuestro principio sin tiempo a penas para empezar a sentir(lo).

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