... Y así hablando de todo sin realmente decir nada, dejamos que un silencio se proclame dueño de la noche. Más allá de las palabras, sólo alcanzan los sentimientos. Te siento, me sientes y es realmente lo único que sabemos hacer. Sentir. Sentir todo, dejarlo que fluya por dentro, que la sensación que cada detalle nos produce se haga dueña de todo nuestro cuerpo. Quiza porque nuestro cuerpo es el único valiente que queda, el único que no esconde sentimientos. Porque no podemos hacer otra cosa que vivirlo, porque me pierdo entre palabras y me dan miedo los malentendidos. Porque me rendí a decir lo que siento y ahora me limito a sentir lo que vivo.
viernes, 30 de diciembre de 2011
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Amante de un cobarde.
Aquella noche de domingo se sentó frente al papel en blanco y comienzó a escribir, no sabía bien por dónde empezar porque ni siquiera sabía donde comenzó todo. Tampoco sabía que era exactamente aquello que sentía pero tenía claro que quería sacarlo fuera. Dejarlo en un papel como si en verdad lo sacases de si misma y fuese a dejar de doler.
Ella no tenía nada claro, ni un solo principio que no hubiese roto ya al que se pudiese aferrar y hacer las cosas porque un día se propuso que lo haría así. Estaba vagando, sin rumbo fijo, sin dirección. No es que no tuviese ideas claras, es que no le quedaba ni una sola idea de que se debía hacer, de como debía sentirse, de que manera debía reaccionar ante todo. Y, si, lo llamó 'todo' fue por que no supo que otro nombre darle, porque era algo que se se había echo presente en ella a cada golpe del segundero. Ya no hacía nada sin pensar(lo), sin sentir(lo).
Pero lo que un día llamó amor en estado puro hoy se había deteriorado y dejaba asomar brotes de odio contenido. Muy a su pesar, algo dentro le había hecho dudar de que todo fuese real, la rabia de sentir tanto sin que el actuase del mismo modo le había hecho tomar aquella decisión. Aquella misma noche le escribiría una carta narrando el dolor que ella sentía, la necesidad de lo imposible que la amargaba cada noche, la impotencia de querer no querer y seguir amando más que a nada.
Palabra por palabra dejaba salir cada sentimiento, y puso punto final narrando como él mató su alma aquella noche de Noviembre a la vez que se mataba a sí mismo.
Corrió las calles empapando su cara en lagrimas y dejó bajo su lápida aquella carta que la lluvia empapó a su vez haciendo que la tinta se corriese.
'Yo tuve en mi amor suficiente para querernos a los dos y ahora que no lo necesitas te lo has llevado contigo'- dijo ahogandose entre lágrimas, callendo rendida sobre la tumba.
Ella no tenía nada claro, ni un solo principio que no hubiese roto ya al que se pudiese aferrar y hacer las cosas porque un día se propuso que lo haría así. Estaba vagando, sin rumbo fijo, sin dirección. No es que no tuviese ideas claras, es que no le quedaba ni una sola idea de que se debía hacer, de como debía sentirse, de que manera debía reaccionar ante todo. Y, si, lo llamó 'todo' fue por que no supo que otro nombre darle, porque era algo que se se había echo presente en ella a cada golpe del segundero. Ya no hacía nada sin pensar(lo), sin sentir(lo).
Pero lo que un día llamó amor en estado puro hoy se había deteriorado y dejaba asomar brotes de odio contenido. Muy a su pesar, algo dentro le había hecho dudar de que todo fuese real, la rabia de sentir tanto sin que el actuase del mismo modo le había hecho tomar aquella decisión. Aquella misma noche le escribiría una carta narrando el dolor que ella sentía, la necesidad de lo imposible que la amargaba cada noche, la impotencia de querer no querer y seguir amando más que a nada.
Palabra por palabra dejaba salir cada sentimiento, y puso punto final narrando como él mató su alma aquella noche de Noviembre a la vez que se mataba a sí mismo.
Corrió las calles empapando su cara en lagrimas y dejó bajo su lápida aquella carta que la lluvia empapó a su vez haciendo que la tinta se corriese.
'Yo tuve en mi amor suficiente para querernos a los dos y ahora que no lo necesitas te lo has llevado contigo'- dijo ahogandose entre lágrimas, callendo rendida sobre la tumba.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Corres tras un sueño, tropiezas con la realidad.
No hay nada más triste que perder la ilusión. Abandonar un sueño o que este te abandone a ti. Aunque realmente si de verdad es un sueño nunca lo vas a dejar. Perderas ilusión, te hará sufrir o pasaras al perseguirlo y lograr pequeños avances los mejores momentos. Pero siempre ira contigo. Luchas y te levantas cada una de las veces que tropiezas en el camino. Cada paso que avanzas te crece y cada paso que retrocedes te destruye. Un sueño es algo grande que anhelas, algo en lo que pones todo tu empeño. Caes por el, te levantas, lo alimentas, lo cuidas, lo persigues. Pasa a formar parte de ti. Una meta. ¿Pero que pasa cuando pierdes la ilusión?¿Cuando ves que ciertamente no era más que un sueño fruto de tu imaginacion?¿Cuando es el sueño el que te abandona a ti? La realidad lo mata y descubres que nada es real. Llega un momento en el que dejas de saber como soñar, ya no sientes nada porque has descubierto que no es real. Te destruye, te quema, duele. Supongo que despues de todo no entiendes que se vaya así sin más y te empeñas y sigues tras algo que sabes que no existe. No es facil dejar atras un sueño pero la ilusión se va sin algun problema y tu corres tras ella con una mínima esperanza de alcanzarla. Duele pero poco a poco el dolor se deteriora, se va... Intentas sacarle el lado positivo y es que al poner los pies en el suelo te das cuenta de que todo lo que es real y de verdad forma parte de tu vida al fin y al cabo no esta tan mal. Te das cuenta de que tienes incluso mucho más de lo que imaginas. Esto te ayuda a ir poco a poco olvidando y sacar de ti una de tus mejores sonrisas, mirar atrás y tomartelo como una batalla de la que no has salido ganador pero si vivo y que lo único que ha conseguido es hacerte mucho más fuerte. Poco a poco, paso a paso sigues con tu camino pero de repente asoma a la vuelta de la esquina ese sueño que con cara burlona te grita 'Ven a por mí.' Y tú ,como tonto, sales a correr tras el.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
