... Y así hablando de todo sin realmente decir nada, dejamos que un silencio se proclame dueño de la noche. Más allá de las palabras, sólo alcanzan los sentimientos. Te siento, me sientes y es realmente lo único que sabemos hacer. Sentir. Sentir todo, dejarlo que fluya por dentro, que la sensación que cada detalle nos produce se haga dueña de todo nuestro cuerpo. Quiza porque nuestro cuerpo es el único valiente que queda, el único que no esconde sentimientos. Porque no podemos hacer otra cosa que vivirlo, porque me pierdo entre palabras y me dan miedo los malentendidos. Porque me rendí a decir lo que siento y ahora me limito a sentir lo que vivo.

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