viernes, 30 de diciembre de 2011

Amor no es literatura si no se puede escribir en la piel.

... Y así hablando de todo sin realmente decir nada, dejamos que un silencio se proclame dueño de la noche. Más allá de las palabras, sólo alcanzan los sentimientos. Te siento, me sientes y es realmente lo único que sabemos hacer. Sentir. Sentir todo, dejarlo que fluya por dentro, que la sensación que cada detalle nos produce se haga dueña de todo nuestro cuerpo. Quiza porque nuestro cuerpo es el único valiente que queda, el único que no esconde sentimientos. Porque no podemos hacer otra cosa que vivirlo, porque me pierdo entre palabras y me dan miedo los malentendidos. Porque me rendí a decir lo que siento y ahora me limito a sentir lo que vivo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Amante de un cobarde.

Aquella noche de domingo se sentó frente al papel en blanco y comienzó a escribir, no sabía bien por dónde empezar porque ni siquiera sabía donde comenzó todo. Tampoco sabía que era exactamente aquello que sentía pero tenía claro que quería sacarlo fuera. Dejarlo en un papel como si en verdad lo sacases de si misma y fuese a dejar de doler.
Ella no tenía nada claro, ni un solo principio que no hubiese roto ya al que se pudiese aferrar y hacer las cosas porque un día se propuso que lo haría así. Estaba vagando, sin rumbo fijo, sin dirección. No es que no tuviese ideas claras, es que no le quedaba ni una sola idea de que se debía hacer, de como debía sentirse, de que manera debía reaccionar ante todo. Y, si, lo llamó 'todo' fue por que no supo que otro nombre darle, porque era algo que se se había echo presente en ella a cada golpe del segundero. Ya no hacía nada sin pensar(lo), sin sentir(lo).
Pero lo que un día llamó amor en estado puro hoy se había deteriorado y dejaba asomar brotes de odio contenido. Muy a su pesar, algo dentro le había hecho dudar de que todo fuese real, la rabia de sentir tanto sin que el actuase del mismo modo le había hecho tomar aquella decisión. Aquella misma noche le escribiría una carta narrando el dolor que ella sentía, la necesidad de lo imposible que la amargaba cada noche, la impotencia de querer no querer y seguir amando más que a nada.
Palabra por palabra dejaba salir cada sentimiento, y puso punto final narrando como él mató su alma aquella noche de Noviembre a la vez que se mataba a sí mismo.
Corrió las calles empapando su cara en lagrimas y dejó bajo su lápida aquella carta que la lluvia empapó a su vez haciendo que la tinta se corriese.
'Yo tuve en mi amor suficiente para querernos a los dos y ahora que no lo necesitas te lo has llevado contigo'- dijo ahogandose entre lágrimas, callendo rendida sobre la tumba.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Corres tras un sueño, tropiezas con la realidad.

No hay nada más triste que perder la ilusión. Abandonar un sueño o que este te abandone a ti. Aunque realmente si de verdad es un sueño nunca lo vas a dejar. Perderas ilusión, te hará sufrir o pasaras al perseguirlo y lograr pequeños avances los mejores momentos. Pero siempre ira contigo. Luchas y te levantas cada una de las veces que tropiezas en el camino. Cada paso que avanzas te crece y cada paso que retrocedes te destruye. Un sueño es algo grande que anhelas, algo en lo que pones todo tu empeño. Caes por el, te levantas, lo alimentas, lo cuidas, lo persigues. Pasa a formar parte de ti. Una meta. ¿Pero que pasa cuando pierdes la ilusión?¿Cuando ves que ciertamente no era más que un sueño fruto de tu imaginacion?¿Cuando es el sueño el que te abandona a ti? La realidad lo mata y descubres que nada es real. Llega un momento en el que dejas de saber como soñar, ya no sientes nada porque has descubierto que no es real. Te destruye, te quema, duele. Supongo que despues de todo no entiendes que se vaya así sin más y te empeñas y sigues tras algo que sabes que no existe. No es facil dejar atras un sueño pero la ilusión se va sin algun problema y tu corres tras ella con una mínima esperanza de alcanzarla. Duele pero poco a poco el dolor se deteriora, se va... Intentas sacarle el lado positivo y es que al poner los pies en el suelo te das cuenta de que todo lo que es real y de verdad forma parte de tu vida al fin y al cabo no esta tan mal. Te das cuenta de que tienes incluso mucho más de lo que imaginas. Esto te ayuda a ir poco a poco olvidando y sacar de ti una de tus mejores sonrisas, mirar atrás y tomartelo como una batalla de la que no has salido ganador pero si vivo y que lo único que ha conseguido es hacerte mucho más fuerte. Poco a poco, paso a paso sigues con tu camino pero de repente asoma a la vuelta de la esquina ese sueño que con cara burlona te grita 'Ven a por mí.' Y tú ,como tonto, sales a correr tras el.

sábado, 26 de noviembre de 2011

Eres el recuerdo de un futuro.

Parece que me gusta la lluvia, y que si no cae del cielo mis ojos se convierten en cielo y hacen que siga lloviendo. Y ójala fuesen mis ojos tu cielo y estuvieses siempre bajo ellos. Parece que el ruído molesta pero que el silencio mata y que si me molestan yo te mando a callar. Parece que la armonía es cosa de intrépidos y que a mí el desastre me asosiega. Parace que conformarse ya no se lleva, yo sigo la moda y deformo mi alma. Y aunque digo que mi alma es tuya, no funcionas como vudu. Y yo ya no se si quisiera, y esque una mitad te mataría y la otra se comeria la eme y te retendría. Aunque hace tiempo decidí no decidir, pues yo no veo nada seguro y todo es un parecer. Y los sueños también parecen y tu no estas y si te veo desapareces. Porque ni eres un sueño ni eres realidad, eres lo que no existe, eres quien todo me hace dudar.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Bajo mi cielo.

Hoy hay tormenta lo que me hizo pensar en ti, pues sé que no importa lo que estoy haciendo, y donde estoy que sé que tu siempre estaras bajo el mismo cielo que hoy aquí parece estar enfadado. Y me conformo con eso, con saber que vives bajo mi mismo cielo, que tarde o temprano te encontrare.
También me acorde de tí porque fuistes para mi algo así como un trueno. 'Un espectacular momento de luz celestial, una esfimera luz de la eternidad que en un instante se va.'
Dicen que después de la tormenta siempre viene la calma pero yo no quiero calma merece la pena un poco de ruído para que me des luz. Naufrago a la mar, tempestad siempre tendrá.
Bring on the rain again, let it thunder.

Con 'O' de olvido, con 'N' de nostalgia.

martes, 1 de noviembre de 2011

Ven, cura esta pena, quitame estas ganas de ti.

Aquí a fuera hace frío pero por dentro conservo el calor de verano, el calor que tu me diste. Hoy es domingo lluvioso pero siguen siendo lágrimas con sabor a sal, a salida o quizás a despedida. Son las diez de la mañana pero el sol ya ha caído y concilio mi sueño entre tus brazos. Sigo acariciando cada centímetro cuadrado de tu espalda para sentirlo con cada centímetro cúbico de mi palma a pesar de que sean kilómetros de distancia. He escondido la distancia entre el mes de octubre y noviembre para que cuando llegue el otoño no caiga la nostalgia. Aún te siento desde el tiempo, aún te siento desde la distancia. El tiempo que aleja aquellos momentos, la distancia que te separa de mí. Hoy sigue siendo lo que fuimos y si no estas pues yo te invento amor.


Escucho tu silencio.
Creo en ti. 
Eres. 
Me basta.

sábado, 29 de octubre de 2011

La vida no es más que el ensayo de una obra que jamas se estrenara.

Inhalar. Cerrar los ojos y en dos batidas del segundero resumir 365 días e incontables segundos. Exhalar. Volver a respirar y convertir cada recuerdo en energía positiva. Otra vez más y esta convertirlos en fuerza. Una y otra vez. Saciar los pulmones y prepararse para despegar, con energía, con fuerza. El pasado convertirlo en medicina, reservas para un día gris, apoyo para cualquier caída. Regalarle quizás cinco minutos al futuro no más de si quiera medio día. Malgastar un respiro más y economizarlo convirtiéndolo en esperanzas. Ordenar sentimientos o esonderlos apelotonados en un cajón de entradas agotadas. Coger asiento, cerrar los ojos y un último suspiro o quizás un aliento, puede que no vuelvas a respirar ni tan si quiera viento. Borrar, eliminar e intentar olvidar. Hacer limpia de ilusiones, metas y pensamientos. Pasar página y sacar otro papel en blanco. Has llegado, kilómetro 0.


Ahora sigue adelante, camina y ni se te ocurra echar la vista atrás. Eres libre, estas vacío. Uno, dos(caminar); respirar, expirar; pestañear- abrir los ojos, después cerrarlos y descansar. Hoy es el primer día del resto de tu vida y tienes la oportunidad de empezar de cero, no mires atras, todo lo que necesitas, todo lo que de verdad quieres, todo lo que es tuyo y cada recuerdo que desees conservar; todo eso va dentro de tí y jamás puedes dejarlo olvidado en ninguna estación ni tan siquiera bajo aquel asiento del avión. Así que sonrié como si no hubieses perdido ninguna batalla, que tan solo quede en tu boca regusto a felicidad. Aquí empieza todo, que solo quede del pasado experiencia, procura tener prudencia.
Bienvenido a tu presente, bienvenido a tu mundo.

lunes, 10 de octubre de 2011

Cenicienta es la prueba de que un zapato puede cambiarte la vida.

Fueron tantas las veces que te vi planchar mis camisas mientras arrugabas mi sonrisa. Tantas las veces que barrias el suelo mientras yo deseaba que tus manos barriesen por mi pelo. Llegabas puntual cada lunes y miercoles a las 9 de la mañana, venías a poner un poco de orden pero te ibas dejando un caos mas grande del que ya de por si había. Todo quedaba bien colocado y ajustado en su lugar pero detras de cada detalle se escondía tu recuerdo esperando a que tu marcharas para atacarme. Tu 'buenos días señor' escondido detras del humo de mi pipa sonaba demasiado distante para lo cerca que yo te deseaba. Fue por ello que muchas veces intente contarte a ti todo esto pero cuando conseguía terminar la tostada tu ya habías salido tarareando alguna de tus canciones desde la cocina hacia el salon, siempre tan alegre... Yo levantaba la vista del periódico justo cuando tu te volvias para quitar el polvo a algun libro viejo. Pero de todo esto tu jamás te diste cuenta. Tú, siempre tan despistada, tan alegre en cada pequeño detalle, tan inocente... fueron mil indirectas las que te mandé y aun así mi mujer consiguió enterarse antes que tu. Yo la quería pero tu eras una distracción continua, una escapatoria de la rutinaria vida que llevaba y tan solo un par de días por cada siete. Ahora me pregunto que hubiese sido de nosotros si me hubieses tomado en serio aquellos guiños de ojo, si hubieses estado mas atenta y menos distraida. Quizás invertirías tu tiempo en mi regazo en vez de en el cuello de mis camisas. O quizás hubieses salido corriendo, poniendo fin a mi descanso semanal de la monotonía de mi mujer y esta no hubiese llegado a darse cuenta. Quizas hoy alguna mujer si no tu a la que deseé cada lunes y miércoles, la que fue mia los días restantes de aquellas semanas -estaria hoy conmigo.

lunes, 3 de octubre de 2011

Baje a buscar un bar donde beberme tu ausencia y mi soledad.


Octubre llegaba con sabor a despedida y recuerdos camuflados entre el humo de mi cigarro. Parecía que se hubiese escurrido el tiempo entre caricias para que apenas notasemos como los meses se nos escapaban. Perdimos la noción del tiempo a cambio de hallar un poco de amor. Ahora, cuando ya no me quedas miro tumbada desde mi sillon entre manchas de café ese estúpido reloj colgado de la pared. Desde que te has marchado soy esclava de sus segundos por no poder ser conductora de tus cosquillas ni pintora de tus sonrisas. Ya no soy lectora de tus labios ni fumadora de tu aire, no soy cocinera de tus besos ni detective de tus secretos. Te has ído y has dejado aquí escrito nuestro pasado. Fue aquel día en el que convertimos el amor en literatura al escribirlo en la piel. Aquel en el que lo hicimos arte al dibujar caricias en la espalda. Música al susurrarlo al oído y anatomía al traspasar las fronteras. Estudiamos el amor en todas sus variedades y aprendímos a querer de cada una de las formas. Cuando lo teníamos todo planeado y estabamos listos para la señal, para salir corriendo y llegar más allá de lo escrito entonces se acabó el tiempo. Lo nuestro fue tan efímero que acabamos en el final de nuestro principio sin tiempo a penas para empezar a sentir(lo).

Inerte.

«Ningún verdadero amigo,
ningún familiar realmente querido
—ni siquiera una mascota—
abrió en mí un agujero sin fondo...»

Vivía con esa duda, ¿alguna vez sentiria amor? Su constante miedo a la muerte antes de haber conocido a nadie que le hubiese dejado una huella inborrable la atormentaba cada noche. No había encontrado una sola persona que no tuviera un defecto y no tenía esperanza alguna de hacerlo pero si que buscaba a alguien cuyos defectos quedaran ocultados por todas sus virtudes. Alguien a quien los 'pros' le ganaran a los 'contras'. O alguien que aunque tuviera miles de defectos la hiciera necesitarle, alguien que consiguiera entrar en ella sin que ella lo puediese echar a su antojo. Nada, no había en ella ni un poquito de amor. Buscaba a alguien que puediera hacerla completa y verdaderamente feliz, todo el mundo parecía encontrar a su mitad pero ella... sentía que estaba sola, no había nadie allí afuera que hablase su mismo idioma. Prefería no tener a nadie que tener a alguien que no la entendiese ni ella soportase, pero al parecer hoy en día nadie se puede esconder del mundo y tenía que convivir con todos aquellos 'extraños'.

...


La tristeza llega sin avisar, así de repente. Se te cuela entre las costillas y acampa dispuesta a quedarse. A veces incluso sin motivo alguno. Al principio duele, pero poco a poco te haces a ella, te acostumbras. Hay veces en las que piensas que nunca se irá y otras que sabes que es algo pasajero pero aun asi duele como si se te incrustara en el pecho. Te quita las ganas de todo, tan solo te trae recuerdos. O te recuerda cosas que jamas fueron y que sabes que jamas llegaran a ser. Se hace contigo y te roba las palabras. Como todo, pasa. Pero tambien hay una tristeza que no duele, tan solo te conmueve, te apaga. Te hace parar y pensar. Recapacitar.

martes, 27 de septiembre de 2011

No dejas de querer a la persona que tenias al lado simplemente aprendes a vivir sin ella.

- Sé que es duro pero ahora tienes que ser fuerte, trata de olvidarle, sigue adelante. Si no te quiere no merece la pena.

No, no, no, no.. ¡NO! Para, no sigas, me haces daño. No puedo olvidarle, no quiero olvidarle y no hace falta olvidarle. Es duro y me duele que ya no este aqui pere olvidarle no creo que sea la solución. Él me hacía feliz y cuando nada iba bien yo pensaba, bueno le tengo a él y con esto me bastaba. Era mas que suficiente saber que lo tenía, cuando no había nadie mas no me importaba porque el lo era todo. Todo lo que me importaba, lo único que me importaba. Sus recuerdos se reducen a la mitad de lo que era tenerle pero van a ser lo único que me ayude a seguir. Cuando todo vaya mal cerraré los ojos y revivire uno a uno nuestros momentos y sonreiré. Y él -ni siquiera el, tan solo sus recuerdos- sera lo único que me hara sonreir. Creo que por ello él a merecido la pena. Tambien es cierto que a el todo esto no le dolera como a mi, pero debo admitir que es practicamente imposible que nadie ame de la manera que yo le amaba a él. Aún así se que ha merecido la pena, me ha hecho feliz y por ello ya merece la pena. Ahora solo queda que el tiempo pase y que los sentimientos se deterioren que el dolor se valla poco a poco- no hay otra manera. Me gustaría pensar que encontrare a alguien que me haga sentir como el, pero se que no lo habrá. Quizas me hagan feliz y puede que alguien incluso llegue a superarle pero nadie, nadie, lo hara exactamente como el y eso lo echare tantisimo de menos. No creo en que las cosas se olviden simplemente se superan así que porfavor no me pidas que le olvide tan solo ayudame a superarlo.


'Por muy duro que parezca es así, porque a una persona no le importes no significa que esta no merezca le pena, eres tu el que para el no mereces la pena'
 Si quieres de verdad a una persona no vas a decir que ya no te importa cuando este te deje de querer a ti, le sigues queriendo aunque no te corresponda sino todo es una falsa y solamente buscabas su amor para sentirte querida.

martes, 13 de septiembre de 2011

El mundo era un rumor lejano a sus oídos.

Vivía ensimismada y no era del todo egocentrismo. Ella lo solía llamar autoprotección. Nada de lo que alguna vez se atrevió a mirar de aquí afuera le llamaba la atención, es más se mantenía al margen porque le asustaban algunos aspectos de este. Se enamoró un par de veces y una de ellas él tuvo que marchar a pesar de que la quería y de que ella le quería a él. La otra simplemente el tiempo la desgastó. Tuvo amigos pero al cabo del tiempo descubrió que ninguno estaría ahí para siempre, por muy dificil que supusiera pensarlo, todos se irían. Lo tenía comprobado con los que marcharon y asegurado con los que se quedaron amenazantes de desaparecer en cualquier momento. Todo entretenimiento acababa resultandole aburrido y no siempre le permitían elegir a quién regalar su tiempo, cómo si fueran ellos los dueños de su vida. Veía la realidad envuelta por millones de mentiras y al parecer nadie se daba cuenta de ello. No había nada, absolutamente nada, que le garantizara que se quedaría para siempre o que en un futuro jamás le haría daño. Tan solo ella fue capaz de prometerse a si misma que jamas se marcharía y fue entonces cuando decidio crear su 'burbuja'. Por supuesto que el mundo seguiría girando alrededor pero a ella esto dejo de importarle, todo paso a segundo plano y nada era capaz de afectarla. Quedó como una muñeca que aún tenía vida pero que no dejaba de ser una simple muñeca, de otro mundo. Fue el día que se falló a sí misma, ese fue el dia que todo termino.

Todo el mundo puede hacerte daño pero tan solo tu puedes hacerte caer.

viernes, 5 de agosto de 2011

Efímero.

No te bastó con ser dueño de cada poro de mi piel, al parecer no era  lo que tu buscabas. Pero tu lo eras para mí, eras más que suficiente aunque en mi caso no bastó con desear cada milímietro de tu piel. Te tenía pero al parecer no estaba permitido pestañear en nuestro juego y tan pronto como abrí los ojos te habías ido. Ya no estabas. Fuistes tan efímero, pero supongo que debió pasar, eras fragil y no necesitastes más que un suave viento para despegar, volar lejos, lejos de mí. Quizás todo fue mi culpa, quizás debí amarrarte bien a mi pero  estaba ocupada decorando mis pensamientos con retratos tuyos. ¿Ahora? Ahora lo único que podre colgar sobre las paredes de mis sentimientos serán recuerdos.
Pasastes en tu tren de ída pero al parecer yo no era tu estación, sólo eras un pasajero más que buscaba su destino. Olvidaste tu maleta allí, dejastes grabado tu nombre en alguna pared y de algún modo tu presencia sigue en aquella estación.
Dejastes poco en mi pero lo que dejastes queda grabado y de ninguna manera conseguiré borrarlo. Me acostumbré quizas demasiado pronto a ver cada mañana tus ojos verdes color marihuanna, a palpar sin timidez alguna cada pequeño hueso en tu espalda, a sentir tu mano acariciando mi pelo. Hice planes para dos, moldeé mi clavícula para que la forma de tu cabeza encajara perfectamente, rellene mi vida de sentimientos de felicidad, pensé en lo afortunada que era al tenerte y que contigo yo ya no necesitaba a nadie más. Ahora borrar todo aquello que incruste en mi, eliminar cada recuerdo, acerte desaparecer de mis pensamientos...esto ya no será tan efímero.

martes, 2 de agosto de 2011

Bebiendote mi felicidad.

Y cuando pense que habías desaparecido para siempre de mi vida, que ni tu, ni tus recuerdos ocupabais una pequeña porción de mi ya... ¡Plaf! Allí bajo aquel cuadro de un barco, a pocos metros del interruptor de la luz: tu sombra. Tardé unos segundos en reconocerla, en averiguar que eras tú, el mismo, que no habías cambiado. Copa en mano, esperabas de pie. Quizás era a mi a quien esperabas. Observe la silueta de tu cuerpo, tal y como la recordaba, no te habías ido simplemente había tapado tu recuerdo con noches entre amigos y hobbies sin sentido que esperaba que mantuviesen mi mente ocupada. Y funcionó, funcionó, pero de repente apareces así sin más y no entiendo nada. Me froté los ojos varias veces y me convencí de que tu imagen no era mas que fruto del cansancio, me giré y cuando iba a mi habitación el viento fresco de verano me recordó que había dejado la ventana abierta. Dos pasos, poso mi mano en la ventana y allí estas, sentado en el sofa de casa de Ana, bebiendo con ella, bebiendote de un sorbo mi ilusión.

365-

Hoy hace ya un año. Hace una año que empecé a sentir la yema de tus dedos rozando mis pecas para que más tarde el tacto de tus dedos llegará más allá de mis pecas, bajo mi piel. Tu mano en mi cadera me tatuaba un escalofrío y tu respiración la notaba desafiante en mi cuello. Hace un año que dejé de ser yo misma para empezar a ser una mitad. Tu eras mi mitad y yo la tuya. El ventrículo derecho de mi corazón te pertenecía y la falta de aire en mis pulmones no era tan solo culpa del tabaco. Hace 365 días, tus dedos rellenaron los huecos entre los míos y ahí es cuando empecé a ver dentro de tí. Que tus pestañas jamás te nublaron la vista, que eras un chico de ideas claras y que nadie jamás te haría cambiar de opinión sobre tus propias decisiones. Pero al parecer yo vacilé con tus principios o de algun modo alteré tu razón porque tardastes dos meses en cambiar tu opinión sobre mi, en convertir ese 'para siempre' en un 'nunca jamás'. Ya nadie me dejaba sin aliento cada sábado a media noche y al parecer el humo de mi cigarro no se llevaba de mí el suficiente aire. Me atragantaba entre cada respiración y mi corazón a pesar de estar roto en mil pedazos seguía intentando latir clavandome dos trozos en el pecho cada latido. Me distes vida en dos meses para destrozarla en un día y yo tras ocho meses no la he recuperado. Tomé seis uvas en fin de año esperando que tu en otra parte del mundo te tomaras las seis restantes, deshice tan solo media parte de mi cama cada noche y puse la mesa para dos todos los domingos. Hoy he decidido romper con tu presencia, recuperar toda la arena que cayó de los relojes rotos y compensar todo el tiempo perdido. Hoy voy ha dejar de sobrevivir para empezar a vivir y prometo que nadié reyenará jamás los huecos de mis dedos.

Tatuame una caricia.

Eres el latido de mi corazón, eres un beso bajo la lluvia. Eres cuatro estaciones al año, eres siete días a la semana y 24h al día. Eres turbulencía en pleno vuelo, eres el pelo mojado que acaricia mi espalda. Eres un impulso, una coincidencia. Eres el desayuno de un sábado. Eres una peca o un lunar. Eres la imagen que vale más que mil palabras, eres el principio y la emoción de un final. Eres mi sueño de anoche y el deseo de que seas el de mañana. Eres el pensamiento que me mantiene viva. Eres el segundero de mi reloj y la conciliación de mi sueño. Eres alguien inoportuno para quien siempre tengo tiempo. Eres la calma que viene después de la tormenta. Eres cada respiración, cada pensamiento y cada suspiro. Eres un escalofrío y una mano cuando caigo. Eres mis ganas, eres una de cal y otra de arena. Eres un grito seguido de un silencio y un silencio seguido de un grito.

miércoles, 29 de junio de 2011

Memorias de un soldado.

Día 120.

Se acabó, hoy pongo fin a 120 días que se me han escurrido entre los dedos.¿Ahora? Vuelta a casa. Voy tal y como vine, un avión y siete horas de vuelo. Sin embargo, el que va no es el mismo que el que vino. Es cierto que mi ropa ha cogido un tono amarronado, que tengo una cicatriz en la cara y que cogearé de por vida-según el doctor-. Pero estos son pequeños cambios, insignificantes comparados conlo que va dentro de mi. Yo ya lo sabía y mamá me lo advirtió "Una guerra no es una experiencia más, no te deja indiferente". Y eso es cierto, hay cambios que van más alla de mi ropa, por debajo de mi piel; cambios que han dejado una huella en mi. Ver a tu amigo tirado en el suelo, pidiendo ayuda y no poder acudir a el porque tienes que luchar para defender a miles de personas a las que la mayoría ni conoces, gente que a lo mejor no darían nada por ti, gente a la que odiarias; no es tan facil.
Convivir con personas igual de valientes que tú, las únicas que tienes en esos momentos, saber que no estas sólo, que todo lo que tu sufres alguién lo puede comprender, compartir con ellos tus miedos o simplemente acudir a ellos para evadirte de todo y tener que ver como los pierdes, como se van. Injustamente, desafortunadamente. Saber que te podía haber tocado a ti y que tu vida depende de cada uno de tus movimientos. Nada de eso es fácil.
Todos vemos fotos, artículos en revistas, reportajes y escuchamos la radio o las noticias; pero ver un fusil en una revista a medio metro de tí no es lo mismo que verlo a medio metro de tí así sin mas, sin nada por medio. Este te paraliza el corazón para que segundos después este intente recuperar su pulso, y se acelera hasta el punto en el que escuchas como rebota contra tus costillas, sientes como recorre tu garganta un golpe seco. 
Tampoco es facil saber que toda esa tensión que sientes en esos instantes ha sido opción tuya, que has elegido -de alguna forma- sufrir.
Te preguntas porqué tomastes esa decisión en momentos en los que la idea de abandonar se cruza por tu mente y no obtienes respuesta, nada. No es que no haya respuesta pero solo la obtienen aquellos que llegan al final.
Hicistes todo aquello y al terminar te das cuenta de que vale la pena, te das cuenta de que has hecho lo que era necesario pero nadie quería afrontar. Que después de todo sabes que el día en el que debas marchar podrás sentirte satisfecho de haber ayudado a millones de personas, que nadie jamás podrá quitartela valentía de haber seguido hasta el final a pesar de las veces en las que deseastes dejarlo todo. Sabes que le has dado sentido a tu vida y que has servido para algo, que -tú- ya no eres en vano.

jueves, 16 de junio de 2011

¿Qué harias si no tuvieras miedo?

El sol me acariciaba la piel cubierta de arena y tenia el pelo lleno de sal recogido en un pequeño moño. Nuestros dedos estaban entrelazados y sus ojos tapados por las gafas de sol. Todo era perfecto. Entonces se quitó las gafas y me miró con sus ojos verdes.
-¿Qué piensas?
-Todos es demasiado perfecto, ¿no crees?
Leyendome los pensamientos, como solía hacer, dijo:
-Adivino que estarás pensando en lo imposible que será repetir este momento tan bonito.
Sonreí, lo que entendió como un sí.
-Te diré una cosa, haré lo que sea por que cada día de tu vida sea tan perfecto cómo este.
-¿Y si no lo consigues?
-Siempre te quedaran los recuerdos. De todos modos creo que tienes miedo y no hay "por qué".
-Si lo hay, miedo a perderte.
-¿Qué harías si no tuvieras miedo? A nada.
Pensé un rato.
-Dejaría de preocuparme por todo esto, disfrutaría contigo y te pediría una cosa.
-¿El qué?
-Que vinieses conmigo a ver lo que hay al otro lado del mar.
Sonrió y tiró las gafas de sol junto a su camiseta. Me agarró de nuvo la mano y comenzamos a correr hacia el mar.

El frío de mi cuerpo pregunta por ti.

Aún recuerdo aquellos días de colegio. Aquel en el que te sentastes conmigo y juntos pintamos las caretas de carnaval a la vez que pintabamos juntos nuestro futuro. Recuerdo como metistes los dedos en el bote de pintura y me manchastes la nariz de color verde, como el de tus ojos. Recuerdo que mojé el pincel y te salpiqué la cara. Y esa forma adorable en la que te limpiabas con la manga de tu sudadera porque tenías las manos manchadas. No he olvidado ese pequeño lunar que tenías en el cuello y que dejabas ver cuando te cortabas el pelo. Ni la forma en la que arqueabas las cejas sin darte cuenta.

No sabes lo que me gustaría seguir creando recuerdos, seguir apreciando esos detalles que sé que nadie apreciará de ti. Y esque le puse tu nombre a cada estrella fugaz, soplé pensando en tí mis velas de cumpleaños de cada año, desde que te conocí. Fuiste tanto, te has ido y no me queda nada.

Lo que me contó la abuela.

Mamá nunca me dijo cual era mi enfermedad, siempre decía que un niño de diez años no debía preocuparse por eso, que eran cosas de mayores. No me decía muchas cosas para no hacerme daño, supongo.
De todos modos yo sabía más cosas de las que ella pudiera imaginar y otras a pesar de no saberlas las intuía. Yo sabía que mi enfermedad era algo grave, me lo decía el rostro de mi madre cuando un médico entraba en la sala, el de mi abuela al venir a verme cada Jueves y la tristeza en los ojos de la gente que me conocía por primera vez. Me sentía estúpido, como si todo el mundo me conociese a mi mejor que yo mismo.
Cómo una persona normal, yo también me sentía solo y triste a veces y no había nada que me animase más que los Jueves en los que mi abuela pasaba las tardes conmigo en el hospital. Sin excepción, todos los Jueves me contaba una historia diferente. Decía que tenía que conocer el mundo que había fuera de las cuatro paredes de mi habitación en el hospital. Sólo pude verlo una vez con mis propios ojos pero no recuerdo bien. Ingresé aquí con tres años y no he vuelto a salir, hace dos años empecé a aborrecer esta habitación y fue cuando mi abuela comenzó a contarme historias. Aún recuerdo la última que me contó:

 
Cuando el ABURRIMIENTO había bostezado por tercera vez, la LOCURA, como siempre tan loca, les propuso:
- ¿Jugamos al escondite?
La INTRIGA levantó la ceja intrigada y la CURIOSIDAD, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite? y ¿cómo es eso?"
- Es un juego -explicó la LOCURA en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar, el primero de ustedes al que encuentre, ocupará mi lugar para continuar el juego.
El ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. La ALEGRÍA dio tantos saltos que terminó por convencer a la DUDA, e incluso a la APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La VERDAD prefirió no esconderse (¿para qué?), si al final siempre la hallaban, y la SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido suya), y la COBARDÍA prefirió no arriesgarse...
- Uno, dos, tres... -comenzó a contar la LOCURA.
La primera en esconderse fue la PEREZA que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. la FE subió al cielo, y la ENVIDIA se escondió tras la sombra del TRIUNFO, que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol mas alto. La GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse; cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la BELLEZA; que si el bajo de un árbol, perfecto para la TIMIDEZ; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento, magnifico para la LIBERTAD. Así que termino por ocultarse en un rayito de sol. El EGOÍSMO, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo... pero solo para él.
La MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (¡mentira!, en realidad se escondió detrás del arco iris), y la PASIÓN y el DESEO en el centro de los volcanes. El OLVIDO... ¡se me olvidó donde se escondió!... pero eso no es lo importante.
Cuando la LOCURA contaba 999.999, el AMOR todavía no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.
- ¡Un millón!- contó la LOCURA y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la PEREZA, sólo a tres pasos de la piedra. Después se escuchó a la FE discutiendo con Dios en el cielo sobre Teología. Y a la PASIÓN y al DESEO los sintió en el vibrar de los volcanes.
En un descuido encontró a la ENVIDIA y, claro, pudo deducir donde estaba el TRIUNFO. Al EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo; el solito salió disparado de su escondite, que había resultado un nido de avispas.
De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la BELLEZA. Y con la DUDA resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aun de que lado esconderse.
Así fue encontrando a todos: el TALENTO entre la hierba fresca, la ANGUSTIA en una oscura cueva, la MENTIRA detrás del arco iris y hasta el OLVIDO, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite.
Pero solo el AMOR no aparecía por ningún sitio.
La LOCURA busco detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, en la cima de las montañas y, cuando estaba por darse por vencida, diviso un rosal y las rosas... Y tomo una horquilla y comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó. Las espinas habían herido en los ojos al AMOR. La LOCURA no sabía que hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el AMOR es ciego, y la LOCURA lo acompaña siempre.

No le dejes decidir a la suerte.

La suerte viene y va, nos manipula como si fuese superior a nosotros. Capáz de hacerte volver a intentarlo o de engañarte haciendote pensar que no vales la pena. Le damos la importancia de dejar que elija por nosotros cuando no sabemos que hacer. Es el nombre que le damos a las cosas a las cuales a veces no tienen explicación. Pero, no deberiamos, no tiene derecho.
Elige así sin criterio alguno y escoge a veces los peores días para jugar su papel. Va felizmente agarrada de la mano con su amigo el destino, pero te diré una cosa: El destino es para los perdedores, es una esúpida excusa para esperar a que las cosas sucedan en vez de hacerlas suceder.
Así que ponte en pie, saca tu sonrisa y vete ha hacer todo aquello que tengas pendiente. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy, quizás mañana sea tarde.

Querida Olivia.


Hace tiempo que pensaba en escribirte, si te soy sincero, miro este papel en blanco desde hace mas de una semana. Hoy hace un día de esos de lluvia y  manta polar, de los de quedarse en casa y ver películas, así que me he decidido a escribirte.
En realidad no hay nada especial que quiera decirte, sólo me esperanzaba la pequeña posibilidad de que al leer esto, pasará mi recuerdo por tu cabeza aunque fuero un segundo e incluso quizás, me respondieras, así guardaría aquí conmigo tus palabras junto a otros muchos recuerdos. Sí, eso es, recuerdos. Tan sólo recuerdos del pasado. Pasado. Me sigo preguntando si algun día serán más que recuerdos, si nos volveremos a encontrar. Y esque Olivia, a decir verdad, no he vuelto a pasar tardes tan apacibles como aquellas de verano en las que paseabamos por la playa hablando de todo, sin realmente decir nada; y no creo que las vuelva a pasar si no son junto a ti.
En fin.. supongo que terminaré diciendo que cada día mis pulmones hechan más de menos la falta de oxigeno por culpa de tus brazos y asumiendo que esta no es más que otra de un montón de cartas que nunca me atreveré a enviarte.
Te quiero,
Lucas

Let's waste time chasing cars.

Tiempo de ese que siempre falta y nunca sobra. Quisiera tener más de ese tiempo, del que se disfruta. No tiempo del que pierdes, sino con el que pierdes la nocción del tiempo. Estar siempre ahí con personas que hagan que se te pasen las horas. Quisiera que no me sobrara el tiempo, pero desde que te fuistes hay un vacio dentro de mi.


Ya no me despierto con ese olor a tostadas por las mañanas, ya no es tu beso de buenos día mientras te pones la chaqueta el que me despierta. Hecho de menos perder cinco minutos cada día poniendote la corbata. Tambien hecho de menos que entres en casa de la oficina, exactamente a las siete y treinta y seis segun el reloj que me regalo mi madre.
Ya no damos paseos a las cinco de la tarde, ni vemos películas los sabados después de cenar. Ya no me acuesto con ganas de despertar para volver a repetir nuestra rutina, por el mero hecho de que ya no hay rutina. No hay rutina sin ti. Pasó los días memorizando cada uno de nuestros movimientos, por si algun día decdes regresar. Para que sigamos con nuestra rutina, como si no te hubieras ido.

Hablan mucho pero no dicen nada.

Cuando sientas que no vales o que esto no merece la pena. Cuando estes triste, ven aquí, deja que te cuente.



Dejame que te diga, que recuerdes todo lo bueno que tienes, que pienses en esas veces en las que alguien te ha hecho sentir que valías la pena.
O dejame que te recuerde que hay gente con menos que tu, que sonríe más. Dejame que te haga pensar que por ellos, por tí, por mi, debes sonreir.
Quizás pienses que el mundo es injusto contigo. Te diré que no estas solo. Te diré que hay egoistas que son y ricos y gente pobre que compartiría. Te diré que hay buenas personas desafortunadas y malas personas con suerte. Hay humildes que son feas y una gran inteligencia escondida entre vagos. Hay esperanza donde no hay futuro y caras tristes donde no hay disgustos.
Así que mirate, luego mirame a mi a los ojos y deja que vea tu sonrisa, porque vas a sonreir. Porque te vas a dar cuenta de que eres afortunado. De que si eres bueno la vida ha sido justa contigo y si no, has tenido mucha suerte. Y esque seas quien seas, solo por poder estar aquí, por poder leer esto,por tener ojos para leerlo e inclusó un corazón para sentirlo, quiero decirte que: MERECES LA PENA

No te pido nada que no me puedas dar.

Que me apages el brilllo de los labios a besos cada noche, que te termines el último sorbo de aire que queda en mis pulmones, que me cuentes los lunares, que formes parte de mi rutina, que rompas el silencio de mi habitación, que me pasees veinte veces por cada calle de Madrid y luego no me acuerde de ninguna porque me he perdido en otra ciudad más adentro de ti, que te hagas dueño de cada rincón de mi mente, ocupes todos mis pensamientos y cuando acabes pases a conquistar mi corazón. No dejes minutos libres en mi agenda, llenalos de películas absurdas que cobran un poco de sentido a tu lado, de momentos de los que podamos sacar pequeñas cosas estúpidas cómo regalos de tiendas de turistas para mi baúl de recuerdos. Que poses tu mano en mi mejilla mientras duermo para sentirte mientras no te veo. Que no quiero perder un segundo a tu lado, que a tu lado el tiempo es oro.

El calor era evidente, pero dentro de ella aún era invierno.


Llevaba una coleta alta y sus gafas puestas, había cambiado su anillo de dedo y en vez de atar sus cordones los había arrugado dentro de las zapatillas. Estaba nerviosa. Llevaba coleta alta para que el pelo no le molestara y había pensado que no le daba tiempo a atar sus zapatillas antes de salir de casa. Pero llegó diez minutos antes de lo que debía.
Noté como había mordisqueado su uña.
-Siéntate, por favor.
A partir de ahí, todo lo que sucedió después, las dos horas que transcurrieron antes de que ella marchara de nuevo- cómo cada Jueves a las 7:30- bueno, digamos que ese tiempo ella habló y yo escuché.
Dos horas durante las cuales palabras salían de su boca como prisioneras que llevaban demasiado tiempo encerradas. Dos horas en las cuales comprendí su prisa por llegar a verme y esque no era solo verme, para ella yo era un pozo donde vaciaba todo lo que llevaba dentro, todo lo que acumulaba cada semana, día tras día. Todo el odio que se tragaba, el sufrimiento que no expresaba... lo vaciaba cada tarde de Jueves allí conmigo. No necesitaba más que sentarse allí y ver como yo la escuchaba, como sus lágrimas podían resbalar por sus mejillas sin ser judgadas antes de llegar al suelo. Para ella la mejor terapia era un silenció como respuesta. No quería escuchar opinión alguna sobre lo que ella tenía que decir, solo quería ser escuchada.

viernes, 10 de junio de 2011

Mi corazón lleva tatuado tu nombre.

Te juro que lo intenté, que intenté olvidarte y sacrte de mi cabeza pero aquella habitación guarda demasiadas noches junto a ti.
Mi almohada todavía conserva tu olor y las ventanas todavía me recuerdan aquellas veces en las que asomabas la cabeza y gritabas a la gente así sin si quiera preocuparte de a quien podrías encontrar. Tus sonrisas todavía siguen colgadas en marcos sobre mi pared e incoscientemente sigo escuchando desde mi piano aquellas canciones que me dedicaste. Cada mañana veo como asoma por debajo de la cama esa maleta que en tantos viajes nos acompañó. ¿Recuerdas? París, Roma y las Islas Baleares. Seguro que esos sitios tambien hechan de menos tu inocente risa y las mil y una fotos que me obligaste a que nos hicieramos. Aún guardo en el cajón tus gafas y tu presencia sigue allí al lado de la estantería. ¿Yo? Yo sin embargo estoy aquí, en tu puerta. Sé que tuvistes que marcharte y que tu corazón no es alguna de las cosas que te dejastes olvidadas en mi ático, que seguramente lo guarde otro en su bolsillo pero te pido que aunque no sea para quedarte vuelvas conmigo y recojas tus cosas.
Deja que llene con otro aroma mi habitación que no sea tu amargo recuerdo.

La libertad se llama Carla


Carla era una pequeña luz, que nunca se apagaba. Ella tenía un mundo interior, de allí supuse que sacaba todos los secretos de su felicidad. Carla siempre llevaba una sonrisa puesta en la cara como si sus dientes se trataran de medallas y trofeos que, orgullosa, quería enseñar. Carla nunca estaba triste, nunca. Me confesó que el secreto para esto era apreciar lo bueno que tenía el mundo y disfrutarlo como si fuese tuyo. Carla cuando el mundo tuviese una mancha o algo que no fuese digno de ver, salía corriendo, se escabullía entre la multitud y regresaba a aquel mundo interior en el cual se escondía del espantoso exterior. Carla se ponía tacones para hacer sonar sus pasos y daba carmin a sus labios para que sus besos quedaran marcados. Ella bailaba por la calle al ritmo de la música que producían sus propias cuerdas vocales. Carla era la definición de libertad. De no ser de nadie a la vez que nos regalaba un poco de ella y de su felicidad cada día.

Dicen que siempre no es para siempre, y ese siempre que todos esperamos que Carla estuviera con nosotros acabó poco antes de llegar al para siempre. Carla se fue; quiso hacerse sonar en otra parte o esconderse de todos a los que algun día había llamado. Fuera cual fuese el motivo, se fue y tuvimos que aprender a ser sin ella. Aprendimos que hay que disfrutar de las cosas y personas que se te cruzan en la vida sin llegar a depender de ellos. Que tanto la libertad de Carla, como las personas (como Carla) vienen y van pero que al final, al fin y al cabo nosotros seremos los únicos que estaremos aquí siempre y para siempre.

Bebiendo tequila pa' olvidarle.


Siempre, siempre iba y venía de un lado a otro ajetreado con asuntos mil. Siempre con su traje de chaqueta, que a partir de las 12:30- por tanto moverse de un lado a otro- dejaba asomar por fuera la camisa. Iba siempre acompañado de un maletín que supuse que llevaba lleno de tiempo puesto que con una sonrisa siempre aceptaba cualquier invitación. Miraba constantemente el reloj y sus bolsillos estaban inundados de listas con cosas por hacer y asuntos que arreglar. Su voz era firme, de un hombre seguro y su "buenos días" hacía parecer que llevara toda la vida despierto.
Poca parte del tiempo que tenía lo dedicaba para sí mismo hasta que un día dejó olvidado su maletín en el tren que cogía diariamente, todas sus listas fueron a parar a la lavadora junto a un par de pantalones y cuatro camisas y su reloj de algún modo dejó de funcionar. ¿O quizás fue el tiempo el que dejó de funcionar? No lo sé, pero toda su rutina se fue por la ventana junto al viento de Marzo y algunas gotas de lluvia que asomaban desde Abril. Todo esto coincidió con que le visitó un tal Amor. Él decía que era bueno y que jamás haría algo así pero yo creo que fue precisamente él quien desordenó los papeles, le nubló la mente y se hizo poco a poco con él cambiando por completo su vida.
Tan delicadamente como vino, se fué. Por la misma puerta y con el mismo traje pero dejando atrás un caos y pocas fuerzas para arreglarlo.