martes, 2 de agosto de 2011

365-

Hoy hace ya un año. Hace una año que empecé a sentir la yema de tus dedos rozando mis pecas para que más tarde el tacto de tus dedos llegará más allá de mis pecas, bajo mi piel. Tu mano en mi cadera me tatuaba un escalofrío y tu respiración la notaba desafiante en mi cuello. Hace un año que dejé de ser yo misma para empezar a ser una mitad. Tu eras mi mitad y yo la tuya. El ventrículo derecho de mi corazón te pertenecía y la falta de aire en mis pulmones no era tan solo culpa del tabaco. Hace 365 días, tus dedos rellenaron los huecos entre los míos y ahí es cuando empecé a ver dentro de tí. Que tus pestañas jamás te nublaron la vista, que eras un chico de ideas claras y que nadie jamás te haría cambiar de opinión sobre tus propias decisiones. Pero al parecer yo vacilé con tus principios o de algun modo alteré tu razón porque tardastes dos meses en cambiar tu opinión sobre mi, en convertir ese 'para siempre' en un 'nunca jamás'. Ya nadie me dejaba sin aliento cada sábado a media noche y al parecer el humo de mi cigarro no se llevaba de mí el suficiente aire. Me atragantaba entre cada respiración y mi corazón a pesar de estar roto en mil pedazos seguía intentando latir clavandome dos trozos en el pecho cada latido. Me distes vida en dos meses para destrozarla en un día y yo tras ocho meses no la he recuperado. Tomé seis uvas en fin de año esperando que tu en otra parte del mundo te tomaras las seis restantes, deshice tan solo media parte de mi cama cada noche y puse la mesa para dos todos los domingos. Hoy he decidido romper con tu presencia, recuperar toda la arena que cayó de los relojes rotos y compensar todo el tiempo perdido. Hoy voy ha dejar de sobrevivir para empezar a vivir y prometo que nadié reyenará jamás los huecos de mis dedos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario