viernes, 10 de junio de 2011

Bebiendo tequila pa' olvidarle.


Siempre, siempre iba y venía de un lado a otro ajetreado con asuntos mil. Siempre con su traje de chaqueta, que a partir de las 12:30- por tanto moverse de un lado a otro- dejaba asomar por fuera la camisa. Iba siempre acompañado de un maletín que supuse que llevaba lleno de tiempo puesto que con una sonrisa siempre aceptaba cualquier invitación. Miraba constantemente el reloj y sus bolsillos estaban inundados de listas con cosas por hacer y asuntos que arreglar. Su voz era firme, de un hombre seguro y su "buenos días" hacía parecer que llevara toda la vida despierto.
Poca parte del tiempo que tenía lo dedicaba para sí mismo hasta que un día dejó olvidado su maletín en el tren que cogía diariamente, todas sus listas fueron a parar a la lavadora junto a un par de pantalones y cuatro camisas y su reloj de algún modo dejó de funcionar. ¿O quizás fue el tiempo el que dejó de funcionar? No lo sé, pero toda su rutina se fue por la ventana junto al viento de Marzo y algunas gotas de lluvia que asomaban desde Abril. Todo esto coincidió con que le visitó un tal Amor. Él decía que era bueno y que jamás haría algo así pero yo creo que fue precisamente él quien desordenó los papeles, le nubló la mente y se hizo poco a poco con él cambiando por completo su vida.
Tan delicadamente como vino, se fué. Por la misma puerta y con el mismo traje pero dejando atrás un caos y pocas fuerzas para arreglarlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario