martes, 13 de septiembre de 2011

El mundo era un rumor lejano a sus oídos.

Vivía ensimismada y no era del todo egocentrismo. Ella lo solía llamar autoprotección. Nada de lo que alguna vez se atrevió a mirar de aquí afuera le llamaba la atención, es más se mantenía al margen porque le asustaban algunos aspectos de este. Se enamoró un par de veces y una de ellas él tuvo que marchar a pesar de que la quería y de que ella le quería a él. La otra simplemente el tiempo la desgastó. Tuvo amigos pero al cabo del tiempo descubrió que ninguno estaría ahí para siempre, por muy dificil que supusiera pensarlo, todos se irían. Lo tenía comprobado con los que marcharon y asegurado con los que se quedaron amenazantes de desaparecer en cualquier momento. Todo entretenimiento acababa resultandole aburrido y no siempre le permitían elegir a quién regalar su tiempo, cómo si fueran ellos los dueños de su vida. Veía la realidad envuelta por millones de mentiras y al parecer nadie se daba cuenta de ello. No había nada, absolutamente nada, que le garantizara que se quedaría para siempre o que en un futuro jamás le haría daño. Tan solo ella fue capaz de prometerse a si misma que jamas se marcharía y fue entonces cuando decidio crear su 'burbuja'. Por supuesto que el mundo seguiría girando alrededor pero a ella esto dejo de importarle, todo paso a segundo plano y nada era capaz de afectarla. Quedó como una muñeca que aún tenía vida pero que no dejaba de ser una simple muñeca, de otro mundo. Fue el día que se falló a sí misma, ese fue el dia que todo termino.

Todo el mundo puede hacerte daño pero tan solo tu puedes hacerte caer.

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