Aquella noche soñó que la abrazabas por detras; sí, como sueles hacer.
La guiabas como a una marioneta y ella se dejaba llevar por ti. Pero en
cada movimiento la acompañabas y lo hacias tu con ella. La agarrabas
fuerte de la cintura y la levantabas, ligera como una pluma. Girabais y
el pelo le cubria la cara mientras reia, mientras le acariciaba el
viento. No te imaginas la
gelida sensacion que la envolvia y lo bien se sentia en sus brazos.
Sentia que encajaba, que de algun modo ahí era donde debia estar. Pero
¿sabes lo mejor de todo? Que al despertar conservaba ese calor y que la
acompañó durante todo el dia. Tu aroma, tu presencia. Tenías
ese don para hacer que todo pareciese estar en su sitio, que cuando tu
estabas es cuando las cosas cobraban sentido. Producías bien estar y una
tierna sensacion de proteccion cuando ella estaba junto a ti.Y aunque no
estuvieses allí con ella, no le importó porque soñar siempre se puede y
tan solo tu recuerdo bastaba para sanarla. Saber que existes y que
cualquier día puede llegar más allá de los sueños y encontrarte de carne
y hueso en esta fría ciudad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario