martes, 8 de mayo de 2012
Sudorosa te tumbaste boca arriba. Jadeabas. Respirabas tan fuerte que se rompía el aire, pero entre cortado como si te hubieran arrancado la fuerza. Entonces cuando lograste retomar un poco el pulso habitual, negaste con la cabeza y balbuceaste palabras. No conseguí distinguir ni una de ellas pero el tono de tu voz me juraba que todas eran palabras de arrepentimiento. Me miraste, te acercaste a mi y me susurraste al oido: 'Siempre sere tuya'. Entonces te levantaste, te pusiste mi camisa y corriste hacia la cocina. Me tiraste el periodico a la cara y dejaste el café en mi mesilla. Siempre habia sido tu sueño ser la protagonista de una de esas escenas de pelicula. Pero entonces te quitaste la camisa y te pusiste una blusa y tus vaqueros. Sin darme tiempo a reaccionar, besaste mi mejilla y saliste por la puerta para no volver. Y maldigo ese día, ese en el que me quede allí mirando como salías sin si quiera detenerte o salir a la calle desnudo y gritarte que si de verdad eras mia, que te quedases. No sabes todo lo que me arrepiento. Desde entonces te recuerdo así; con mi camisa mal abrochada y el pelo suelto, callendote por la espalda, corriendo hacia la cocina y volviendo con olor a café entre tus manos. Cada noche apareces jadeante a mi lado y cada noche me repites que eres mia.Y te imagino y muero al saber lo que he perdido. Muero tambien ahogado en dudas, en frustraciones y en un no entender. Me querías pero tu deber estaba en otra parte y ahora solo vivimos soñando lo que pudo ser y no fue. Imaginandonos e inventandonos como si fuera lo único que nos mantiene vivos.
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increible, realmente increible.
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