Quise tan loco que ahora todo suena a poco.
Como un café frío, como despertar, como aquel lugar donde ves mil recuerdos que ya no están.
El eco de un grito, el reflejo de la luna en el mar, sombras de algo que fue pero nunca será más.
Es percibir la esencia, pero no poder tocar; es (como diría Platón) una idea perfecta que se pudre en lo material.
Así trato de describiros el recuerdo de el amor,
esa estúpida e insignificante referencia
a algo
que jamás volverá a ser tan real.
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