Joder... mira que lo detesto pero esque echo jodidamente de menos tus besos con sabor a tabaco. Tus manos recorriendo mi cuerpo y tu boca mordiéndome las cosquillas. Se me cuela entre cada idea aquella puta sonrisa tonta que ponías entre beso y verso. Lucho continuamente contra la sensación de perder el norte, de que me barajen las ideas y de no encontrar el rumbo.
Esto no es poesía, por bien que suene sólo son recuerdos de aquel día. Te juro que nadie me había empotrado contra una pared con tanta delicadeza como hicieron tus ganas aquella primera noche. Y ahí me he quedado, entre el beso y la pared, entre la duda y las ganas de verte otra vez. A veces me parezco tan absurda. Quiero decir, mírame escribiendo(te) al vacío pudiendo estar susurrándote al oído. Es tan estúpido que sólo pueda sentirte cuando estás lejos, como si tú fueras el eco y yo la cabeza hueca que se entera de todo cuando ya es tarde, cuando abajo (los que viven en el mundo real) ya se han quedado afónicos y hasta las narices de gritar.
Aunque te parezca una locura he llegado a pensar que estoy hecha así, que sólo puedo ser a medias. Que no estoy hecha para estar completa, que necesito mis huecos, mis rotos. Que no soy nadie sin mis cicatrices.
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