Unas viven en tacones y otras vivimos de puntillas. Y no hablo de dinero ni de querer mirar por encima, hablo de ruido. Que las hay que no somos de pegar el portazo sino que buscamos poder salir por las ventanas. Pero lo hacemos porque podemos, porque sabemos volar. Y porque el aire es cómplice y porque él también susurra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario